martes, 12 de agosto de 2008

Las violetas del señor Cheng.


Apareció la musa y me trajo este relato de oriente un poco melancólico, espero que os guste. Besos y que sigais disfrutando del verano.


La primavera despertó esa mañana perezosa y el sol tímido a esas horas de la mañana sólo regalaba unos débiles rayos que caían sobre el loto del jardín del señor Chen.

Las aguas del pequeño estanque reflejaban las arrugas del anciano que con gesto pacífico fumaba un poco de opio sentado en su butaca de bambú.
Con la mirada perdida se recostó en su mecedora pensando en Li-Hu como todas las mañanas.

Si ella siguiera allí estaría sentada a su lado, y sobre la bandeja de madera que reposaba en el suelo estarían los restos del desayuno, sopa de miso, arroz y unos deliciosos lichis acompañados de té verde.

Si Li-Hu le acompañara no existiría ese silencio que le asfixiaba, su risa cantarina haría palidecer a las rosas mientras le contaba todo lo que había sucedido la tarde anterior en casa de los Pong, mientras él escucharía atento cada palabra, y con un pequeño peine cepillaría el largo pelo plateado de Li.

Ella refunfuñaría diciendo que hace mucho que dejó de ser una niña, para luego dejarse mecer entre los dedos de su marido que con la sutileza de un niño desenredaba su cabello.Su cuello aún suave y terso desprendía olor a flores y su boca de papaya le invitaba a que nunca dejara de besarla.

Li solía leerle leyendas tradicionales japonesas, historias de samurais, de reinas vengativas, de amores traicionados, de geishas… y él embelesado se creía el rey de cada cuento, el guerrero de cada historia, el samurai de su princesa.

Se conocieron en el mercado, ella era casi una niña que con voz melodiosa vendía pequeños ramilletes de flores y cestas de fruta.El ya había terminado sus estudios de medicina y acababa de comprarse una pequeña casa cerca del Santuario de las violetas.

Tímido y con la mirada baja se paseaba por los puestos de especias esperando encontrarla, pensando en que palabras le dedicaría, cómo iba a presentarse, como hacer que ella le quisiera.

El día que por fin sus miradas se cruzaron supieron que estaba escrito en el libro del destino que estarían juntos para siempre.

Hacía ya 10 años que Li le había abandonado y todavía le parecía verla preparando el miso de madrugada o en el altar de Binzuru-sonja el dios de la cura, rezándole rodeada de incienso y arrodillada en el tatami.

No quiso el destino que tuvieran descendencia y a Cheng se lo come la soledad en el pequeño huerto, y entre calada y calada sólo se deja acompañar por los recuerdos de su amada y venerada Li.

Ya queda menos para irme contigo, piensa mientras le lleva a su tumba violetas…

11 comentarios:

Lata dijo...

Qué bonito relato, amiga... me sentí un poco zen y algo triste.

Anónimo dijo...

No sabes lo que me identifique con tu historia ... tal vez porque sé que en algún momento me encontraré con mi Señor Cheng, que a pesar de los años ya lo extraño demasiado.

Que alegria que haya vuelto tu musa.

la brava dijo...

Hey Lata, cómo estás guapa? la historia es algo triste pero que hermoso que el amor perdure a pesar de los años y la ausencia.
Y Chilosa, la musa no apareció sola la tuve que buscar a fondo a la desgraciada, estaba con la tuya de borrachera asi que nada a ponerlas firmes pa que no se escapen por tanto tiempo.
Y ya aparecerá tu señor Chen, estoy segura tengo al candidato perfecto cierto calvo cabrón que...jajajaja

Gurisa dijo...

Volvió la musa!!! (al menos una de ellas)

Weeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!

Icarus dijo...

Hey!!!! esta historia es romántica e irreal, muy bien escrita, me atrapó, pero no por eso menos irreal.....
Cheng necesita buscarse otra nena que lo atienda. Ser una persona sana, guardar su duelo y luego ya a la chingada!!
Shiales... son unas rosas románticas de primera, pero así las quiero ingratas.
Beso
Manuel

http://icaroselevantoemputado.blogspot.com/

El Señor Tlacuache dijo...

Muuuucho romanticismo....

Final de telenovela mexicana...

la brava dijo...

Es que somos muy romanticonas y telenoveleras, porque nos gustaria que un hombre nos amara sí para siempre...y como no va a suceder pues escribimos una historia, jajajja.

Jana dijo...

Que linda historiaa,, eso si es amor!!

saluditos!

Jana dijo...

Que linda historiaa,, eso si es amor!!

saluditos!

Marina Judith Landau dijo...

Qué maravilla este relato, las imágenes, el modo en que me has trasnportado a ese lugar, el modo en que has logrado emocionarme, con tanto sentimiento.
Me encanta, me emociona, escribís muy bien, pero muy bien, de verdad.
parece que la musa se fue...pero volvió con todo!!
Felicitaciones, y gracias por la vuelta.
Un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

Jodida vida... jodida realidad... que esta melancolia con la lluvia de la ciudad no han sido buenas.